Nuestra historia

Hay lugares que simplemente se visitan y otros que se sienten. Casa de mis padres nace de los recuerdos y raíces de nuestra familia en La Aldea de San Nicolás, con la ilusión de abrir sus puertas para ofrecer un rincón de calma, calidez y autenticidad en el oeste de Gran Canaria.

El origen de nuestro hogar

Durante generaciones, esta casa ha sido el escenario de nuestra vida familiar y de innumerables recuerdos. Decidimos rehabilitarla y abrir sus puertas para compartir una parte muy nuestra. Queremos que no solo encuentres un lugar donde dormir, sino un refugio donde quitarte los zapatos, relajarte y sentirte verdaderamente en tu propia casa tras un día recorriendo la isla.

El alma de La Aldea de San Nicolás

Situada en el oeste de Gran Canaria, La Aldea conserva la esencia más pura de nuestra tierra, lejos de los ritmos del turismo masificado. Es un enclave privilegiado rodeado de montañas imponentes, barrancos y senderos costeros como los caminos hacia Guguy y Tasartico. Aquí, la calma, la agricultura y el mar marcan el compás del día a día.

Hola, soy Acoidán

Detrás de este proyecto está nuestra familia y, de manera directa, estoy yo para cuidar cada detalle de tu estancia. Siento un cariño muy especial por nuestras tradiciones y el entorno natural de la isla. Me encanta recibir a los viajeros con cercanía y compartir recomendaciones auténticas sobre senderos, rincones escondidos y buena gastronomía local.

«No sentimos que hubiéramos reservado un simple alojamiento turístico, sino que tuvimos un verdadero hogar acogedor en La Aldea.»

Experiencia de nuestros huéspedes